Desde Alaska hasta la Patagonia

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Comienza el viaje en motocicleta

Portada del libro Dos Ruedas a la Aventura parte uno.
Danny Liska cruzando uno de los tantos ríos en su travesía.
Noviembre de 1961 Revista Cycle

«La arena corre por entre nuestros dedos, y así es la vida. Cada semana, cada mes, cada año, robándonos el valor para cambiar, para buscar nuevos horizontes. A fraguar un nuevo molde. La pregunta esencial sigue siendo. . . Dios mío, ¿por cuánto tiempo tengo que pagar este precio? ¿Locura? ¿Tedio? Quizá fue frustración. . . o quizá fue Regina. De alguna manera logré echar a un lado los grilletes de la conformidad y abandoné Nebraska para vagar por el mundo.

Año tras año, país tras país, continente tras continente, el gitano en mi ser cedió a cada capricho y entonces no me importó buscar las cosas que son, o estar huyendo de las cosas que eran, si buscaba placeres, tengo la seguridad que encontré muchos. Si buscaba aventuras quedé más que recompensado puesto que las aventuras estaban siempre a mi lado o trepadas sobre mis hombros ahuyentando el tedio que había conocido durante tanto tiempo.

¿Qué fue lo que motivó a Danny Liska  a realizar un viaje tan largo en motocicleta?

“Cuando niño, estructuré un plan para mi vida de aventura recorriendo la carretera más larga del mundo: desde las tierras congeladas en el norte de Alaska, hasta el extremo sur de Suramérica. “ Danny Liska.

Nuestro protagonista continúa relatando: “Una mañana cuando tenía doce años, encontré en nuestro buzón del correo un folleto que anunciaba productos de Standard Oil. El impreso tenía muchas ilustraciones en colores  y un mapa de todos los países  situados a lo largo de la carretera Panamericana _el camino más largo del mundo. Había un mapa de Alaska en la primera página y una línea roja indicaba dónde quedaba la carretera en su extremo Norte, en Arctic Circle City (Ciudad del círculo Ártico). A través de la página marchaban los osos grises, esquimales, antas y manadas de caribúes.

Sobre la segunda página, se veían postes totémicos y oficiales de la Real Policía Montada estacionados a lo largo de la vía  en el Yukón canadiense. Más adelante las láminas eran aún más emocionantes, unos hombrecillos con grandes sombreros  iban montados en sus burros atravesando el mapa de México y la línea roja marcada: “Carretera Panamericana”.

Al sur de México los volcanes estallaban al lado de la carretera, mientras los micos y los loros  retozaban en las copas de los árboles. La mágica línea roja no se detenía en el Canal de Panamá, sino que continuaba hacia América del sur, donde una cabeza humana reducida colgaba de una lanza emplumada al lado de la carretera Panamericana  en el Ecuador. Arriba, en los Andes Peruanos, un indio descalza arreaba por la carretera  su rebaño de exóticas llamas  cuellilargas, y después un gaucho iba galopando, arrojando sus boleadoras a un ñandú en la Argentina.La línea roja seguía bajando hacia el sur hasta llegar al final para encontrarse  repentinamente cara a cara  con un pingüino en el extremo sur de Suramérica.

A ninguno le mostré el folleto, sino que lo conservé para mí solamente. Cuando nadie observaba, lo sacaba de debajo de La cama y planeaba y volvía a planear  una y otra vez mi vida  de aventura por toda la carretera  más larga del mundo: desde los más septentrionales yermos de Alaska, al extremo meridional de América del Sur.

“….Andar  por las carreteras en motocicleta es para mí el deporte más maravilloso del mundo.”

Mi primera motocicleta era un Harley Davidson, de 74 pulgadas cubicas, la cual estaba dando rendimiento desde 1936. Era una máquina muy potente, pesada  y con un embrague “de suicidio” -sin término medio- únicamente se podía  meterle o sacarle completamente.  Antes de comprar esta bestia negra y roja, ya ella había dejado inválidos a varios motociclistas. …La compre por 250 dólares.

Yo no sabía nada de motocicletas, solo tenía 16 años, pero mi aventura amorosa con la motocicleta había comenzado y encontré que sin motocicleta la vida no merecía la pena vivirla.”

Más tarde  vendió la moto, tuvo otra, pero también la vendió, hasta que en 1958 se compró una BMW R-60 con la que viajó de Alaska hasta Argentina.

En 1964 la fábrica BMW, junto con su representante  Buttler & Smith Inc. De Nueva York, le regaló otra BMW R-60 en la cual viajó de Cabo Norte, Noruega, al cabo sur de África. En las dos BMW anduvo por 69 países  y durante dos años la fábrica BMW publicó en diferentes revistas una serie de avisos de página entera con fotografías que Danny había tomado en los viajes.

Durante la década de los sesenta varias revistas publicaron historias cortas de sus aventuras en motocicleta.

Descripción de su primer viaje.

Danny tratando de encontrar una salida. Página 189
“El derrumbe que bloqueaba estaba demasiado ensopado para poderlo cruzar.
Con el rio a la izquierda y un acantilado a la derecha, era imposible pasar”. Pagina 191

Los hechos ocurridos en la voz de papá Liskita.

…La motocicleta que utilizaba ahora era de fabricación alemana, con un diseño más adecuado para viajar por terrenos difíciles. La suspensión era suave como la pluma  y tenía cardan y engranaje de trasmisión superior  a los incomodos mecanismos americanos con cadenas y coronas dentadas.

En las primeras horas después de la partida, sintió miedo, pero después se acopló a los sonidos, aromas y sensaciones que despertaban aquel corcel metálico cuya velocidad hacia volar su imaginación. Dejando atrás Nebraska, cruzó las tierras estériles  del desierto de Wyoming, pasó al parque de Yellowstone, atravesó montañas, ríos, llanuras hasta llegar a la frontera con Canadá. Continuó por  toda la carretera de Alaska recorriendo 300 millas en un día.

El placer de tener asfalto bajo las ruedas hacía que el viaje fuera emocionante, pero de repente la motocicleta comenzó a corcovear como un potro salvaje. Al principio no lograba entender lo que estaba pasando, y casi pierde el control de la máquina; entonces disminuyó la velocidad y entendió que el suelo congelado había formado una serie de protuberancias  haciendo que la carretera pareciera una montaña rusa.

La carretera de Alaska terminaba en el mojón1520 lo detuvieron, le hicieron algunas preguntas y se quedó durante la noche para luego retomar su viaje. Mientras se dirigía hacia el Norte, rumbo a Artic Circle City, la ansiedad de estar próximo al final del camino más septentrional lo hizo olvidar del paisaje. Luego el camino destapado descendió cada vez más hasta que el aire se volvió tibio y los arboles eran verdes; entonces vio un letrero rojo y redondo plantado en la mitad de la vía. El se acercó y pudo leer en letras blancas y en voz alta: Fin del camino. Arctic Circle City. Detrás del letrero había un rio; no había puente. No había trocha, ningún sendero, solo bosque. Más allá encontraría la Tundra desértica y luego la infinita soledad  del ártico helado. Y continua narrando…..Mi expectativa desapareció, pero mis sentimientos de realización y satisfacción no podían ser más grandes. Había cumplido el reto; ahora ¡a celebrar!

Me fui a galope hasta la cantina, abrí la puerta de un empujón y entré. Un enorme perro esquimal blanco echado en la mitad del tablado me mostró los dientes.  Las chicas del salón de baile estaban ausentes. Había viajado de lejos y lo que había logrado era grande. Armé mi carpa a la orilla del rio para dormir pero nubes  de mosquitos descendieron, diminutos jejenes invisibles se metieron entre el pelo, las orejas y los ojos. Me refugie dentro de la carpa, hacía mucho calor…

Si quieres saber qué pasó después  lo invito a leer la primera parte del libro Dos ruedas a la aventura y ahora si….

¡Rumbo al Sur!

Símbolo que caracteriza el libro en cada uno de sus capítulos. Contraportada del libro.
En el círculo aparece el número de cada capítulo

¿Has visto alguna vez un halcón elevándose en el cielo? El halcón en vuelo es un símbolo de aventuras románticas porque vuela donde las brisas son más suaves, los cielos más azules y se queda donde se le antoja.

Tú y yo- seamos también ¡fancy free! Recorramos el mundo para deleitarnos con la belleza que nos pertenece por el solo hecho de descubrirla; busquemos lo extraño, lo misterioso y lo encantador.

Muchas veces se me ha dicho que debo haber tenido mucha valentía para abandonar mi hogar, tomar la moto y partir solo para Suramérica. No necesariamente. La fuerza y coraje están ciertamente más arraigadas en los que tienen el carácter y la responsabilidad para resistirse a seguir aquel ancestral impulso  -que en nosotros que hemos respondido al llamado gitano.

De repente, una tarde de primavera mi moto me sacó clandestinamente de mi rancho Bigfoot; no compartí mis intenciones con nadie, y simplemente empaqué y arranqué.

En la ciudad de México descendí del volcán Popocatépetl con una mayor comprensión de los dioses, las montañas y los hombres. El volcán me había enseñado que, a veces la fuerza física es cosa distinta de la fortaleza del espíritu  y que el hombre no puede escalar montañas solamente con su propia fuerza

En  Guatemala entró por la boca del cañón de El Tapón. Allí tuvo su encuentro con los mayas y posteriormente se internó en la selva para descifrar el Enigma de Tikal y su encuentro con el templo del jaguar. ¡Que aventuras tan maravillosas!, cuanto conocimiento y misterio se esconde allí.

¿Quieres descifrar el misterio de las pirámides? Te invito a leer el capítulo No. 8 en el libro Dos ruedas a la aventura.

Danny Liska acampando

Otros temas apasionantes y misteriosos de los viajes: Supersticiones de Belice, su viaje por el salvador y  los prisioneros del Vudú entre otros.

Las esferas gigantes en Costa Rica: varían desde el tamaño de una bola de béisbol,  hasta esferas monolíticas de siete pies de diámetro que sobrepasan las veinte toneladas de peso, y aun así de grandes, son perfectamente esféricas.

Después atravesó muchos  ríos para llegar a encontrarse cara a cara con el Tapón del Darién. El único aventurero capaz de atravesar una zona tan inhóspita y peligrosa donde estuvo a punto de morir. Allí convivió con los indígenas y se enfrentó  los peligros más grandes que lo llevaron a contraer enfermedades como la malaria, el paludismo y la lesmaniasis entre otras.

Su llegada a Panamá. En compañía de un guía indígena llamado Manuel llegó a la frontera de los Cunas del Monte donde comienza la tierra de los indios Chocoes, enemigos acérrimos de los cunas, por lo tanto su guía no podía seguir con él, así que lo dejó  solo allí en la mitad de la selva, a la orilla del rio Chucunaque, sin imaginar lo que le esperaba, pues no tenía alternativa de devolverse; comenzaba su camino en la selva inhóspita del Darién: “tan extraño parecía todo esto; las selvas me habían llevado de indio en indio, de rio a trocha y de trocha a rio sin parar, siempre empujándome, arrastrándome consigo sin importarles si yo quería ir o no. Como una avalancha gigantesca, me precipitaban hacia mi destino –sin saber cuál sería”.

Estas piedras y unas más pequeñas del tamaño de una esfera no ruedan.
Palmar sur Costa Rica
Foto pagina 182
libro dos ruedas a la aventura.

Colombia le cambió su vida pues allí conoció su gran amor

En la revista: «Mi vida con Regina», Danny Liska escribe:

«Conocí a Regina en Colombia, Sur América, ella era viuda y madre de cuatro hijas cuando subimos al mismo taxi en el aeropuerto de Medellín e hicimos mutuas presentaciones.

Desde ese día he llegado a sospechar que no hubo nada accidental en ese encuentro y realmente creo que fue planeado hace mucho, mucho tiempo, y que Regina tuvo algo que ver con mis deseos crónicos de ser andariego, que persistió en frustrar mi vida como hombre del campo, quien había encontrado su nicho levantando ganado Hereford, en el noroeste del Estado de Nebraska. «

El ultimo día de mi viaje. “me encaminé hacia abajo por la montaña y llegué al azul del canal de Beagle. Y más allá estaba Ushuaia.
Páginas 561 y 562 en  su libro Dos ruedas a la aventura.

Danny continuó su travesía  hasta llegar a la parte más septentrional  de Suramérica. Sus hazañas y aventuras son narradas con majestuosidad, como una novela,  que nos transporta en el tiempo haciendo real cada escena y viviendo las emociones de sus personajes.

Una de las motos que utilizó en su travesía se encuentra en Bogotá en uno de los Centros de la Maestra Regina 11. Allí cientos  de visitantes acuden para comprar sus libros y descubrir una de las tantas facetas de Danny Liska.

Artículo por: Amalia Cristancho Mora – Maestra Amakrim