Como la gente se muere en Nebraska

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Hay algo que me molesta mucho de mis paisanos Nebraskanos: La forma en que ellos se mueren. Todo está institucionalizado en los Estados Unidos, incluyendo la muerte. He notado en los últimos años el predecible proceso con el cual mis parientes, amigos y conocidos se someten a la voluntad del gran cosechador. El principal motivo de la muerte en Nebraska es el cáncer; éste tiene muchas formas, incluyendo en cáncer de la sangre, o sea la leucemia. He encontrado que hay diferentes clases de leucemia, algunas de ellas sumamente mortales. 

  Por su naturaleza, el Nebraskano es un tipo que le gusta trabajar; y, al hacer su oficio bien, se siente que esta cumpliendo con una noble tarea. Cuando los médicos le informan que él tiene una enfermedad progresiva, como el cáncer, encuentra refugio en su depresión por medio del desempeño de su trabajo como siempre. Jamás busca alternativas para la medicina clásica, porque ésta, por todos sus defectos, es considerada como una profesión infalible y sagrada. El Americano está programado para aceptar que si el tratamiento médico es ineficaz, su médico no tiene ninguna culpa porque la falla es de su organismo que no es capaz de beneficiarse de él. 

  En Estados Unidos todo mundo tiene seguros médicos y hospitalarios, y éstos siempre son muy costosos. La recompensa de esta inversión se realiza únicamente cuando el asegurado se enferma, Y la primera pregunta que el médico hace a su paciente cuando lo entrevista por primera vez es qué clase de seguro tiene, y hasta dónde éste cubre los gastos. Como algunas personas están aseguradas con distintas compañías a la vez, puede recibir el doble, triple o hasta más recompensa por sus gastos – y así «gana dinero» con su enfermedad. 

  Tan pronto que el americano se enferma, él lleva el número de su póliza y se lo entrega al médico; hay casos donde se va en ambulancia si su seguro cubre esto. Una vez admitido en el hospital, de ahí en adelante su mejoría está totalmente en las manos del médico escogido. Jamás el paciente participa de las decisiones del tratamiento o cirugía, aunque si tiene que firmar él o un paciente competente el permiso para las intervenciones quirúrgicas.

  Es una herejía imperdonable el considerar un tratamiento de medicina tradicional, casera o folklórica; y además, el buscar su mejoría a través de estas alternativas es desperdiciar el dinero invertido en sus seguros. Cuando el paciente es informado que su cirugía, y subsecuente tratamiento de radiación, tienen un costo de 25 mil dólares y que estos gastos están cubiertos por su póliza de Blue Cross-Blue Shied, él se siente muy bien porque sabe que así no se disminuye el patrimonio que ha acumulado para sus herederos. 

Fuentes: Mis memorias por papá Liskita No. 12 pág 18, ecured.cumedlineplus.gov
Imagen: pixabay_pexels