El charco bramador

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Si uno va a una vereda llamada Potosí en el municipio de Paz de Ariporo, en Casanare, puede conocer una laguna llamada «El Charco Bramador». Esta laguna, donde no hay ninguna clase de animales, se encuentra a una media hora de la finca «Alcornocal», de propiedad de Eliseo Alonso. Muchas personas, al acercarse a esa laguna, han salido asustadas. Cuando vienen con sed, empiezan a tomar agua. Según cuentan ellos: «Había algo muy raro; estaban tomando agua, y resultaban tomando barro». De pronto la laguna empieza a bramar y a crecer como cuando se echa sal a una cerveza. La laguna se desborda, y comienzan a escucharse truenos y sonidos raros dentro de la tierra, algo que causa admiración y, desde luego, mucho miedo. 

  Pasaron algunos años, y llegó el tiempo en que la laguna fue visitada por muchas personas, e incluso hace unos diez años se aparecieron unos gringos que llegaron con un helicóptero. Pero cuando estos extranjeros se fueron se llevaron algo de la laguna, porque esta se achicó. Ahora lo que quedó en la mitad del charco es algo como una paila grande, llena de agua y cubierta de pasto. La laguna ya no se pone brava como antes. Pero ahora si vamos allí, todavía se puede tomar agua y andar alrededor de ella. Algunos han tenido la curiosidad de buscar el borde de la paila inmensa para ver si hay forma de sacarla, o investigar concretamente qué clase de material es, pero no ha sido posible saber si es de hierro, cobre, o acero. Lo único que se sabe es que es una cosa metálica.

  Esa laguna, que se encuentra cerca a las fincas que tienen en sociedad varios hermanos, es la madre de la quebrada Potosí y la Motús, que antiguamente tenía mucha agua y corría la misma cantidad, sin importar si era verano o invierno. Pero en los últimos años han mermado mucho, y en el verano corre muy poca agua. Mejor dicho, se ha empobrecido; y cuando crecen las quebradas, producen muchos derrumbes. Los que viven allí le echan la culpa a los gringos por llevarse las riquezas que tenía la laguna.

  Según Eliseo el Charco Bramador se encuentra situada a unas 6 horas a pie al norte de Paz de Ariporo, o sea una distancia de aproximadamente 20 kilómetros. La guerrilla ahora cuida la laguna. Después de la llegada de los gringos, el lago cambió totalmente; antiguamente, cuando se hablaba junto al lago éste empezaba a crecer, se ponía bravo y bramaba. Parece que los gringos se llevaron algo, y dejaron una paila metálica en el centro, y los fenómenos se acabaron. Al investigar la paila se ha visto que es redonda con su borde liso. Está hecha de cobre o bronce y tiene unos 4 metros de diámetro. Está ubicada donde el agua tiene unos tres metros de profundidad y cuando uno trata de meter un palo debajo la paila se inclina hacía el centro. 

Danny sugiere que «la paila» es la mitad de un satélite, o «Spuntnik» ruso, que cayó a la laguna. Puede ser que los gringos llegaron y, con antorchas de acetileno, partieron el satélite por la mitad y se llevaron el equipo que estaba adentro; cuando se fueron, dejaron la mitad vacía, como una paila, en la laguna. 

  Hay un taladro para buscar petróleo situado a 15 minutos en carro de Paz de Ariporo, pero al parecer su perforación va inclinándose a un cerro, quince kilómetros de distancia, de donde se encuentra la laguna de Samaricote. Suena como un cuento exagerado, pero Eliseo cree que están trabajando para sacar los minerales de debajo de la laguna. Con este taladro han hecho huecos de 18 mil pies, pero no todo ha sido perforado tan profundo. Llevan cerca de un año taladrando. Esto lo hace una compañía norteamericana llamada «HP», cuyas oficinas quedan en Paz de Ariporo. Tienen como 6 gringos trabajando, y muchos obreros colombianos. Este campamento se encuentra cercado con malla y custodiado por el ejército. Parece que los gringos divisaron la laguna desde helicópteros. 

  Preguntamos a Regina si existen lagos encantados, y ella contestó: «Claro que sí». Entonces preguntamos de dónde provenía el encanto, y su respuesta fue: «El encanto proviene de la influencia de los ritos hechos en el sitio por seres humanos». Este encanto si puede cubrir sitios y elementos como esta laguna donde, al beber el agua ésta se convierte en barro; y los sonidos y tempestades también. Pero lo de la culebra en la mochila, esto parece más como un invento de la imaginación del narrador.

Fuentes: Mis memorias por papá Liskita No. 5, pazdeariporo-casanare.gov.co 
Imagen: pixabay_tilgnerpictures