El precio de la infidelidad

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  La infidelidad es algo bien grave dentro de las tribus negras del África, y automáticamente involucra una multa del hombre quien aprovechó el uso ilícito de una mujer que es propiedad de otro. Si de pronto un africano Bantú regresa de cacería y encuentra rumores que su mujer fue infiel en su ausencia, y si él halla evidencia o testigos suficientes para respaldar los rumores, este agredido puede presentar su queja ante la junta principal. Entonces, los viejos sabios se encargaban de investigar el caso y llamar el supuesto ofensor para escuchar su defensa a las acusaciones. Si la junta encuentra al tipo culpable, él será multado severamente; casi siempre ésta exige su valor en ganado. De pronto la multa es de diez vacas, que se entregan directamente al esposo. Con esto él se queda adecuadamente recompensado, y a la vez secretamente anhela que su mujer siga siendo infiel porque así con la próxima multa recibirá otras diez vacas – y con esta suma de veinte vacas puede comprar otra mujer. Con una ley tan práctica, hay muy poca posibilidad que un negro mujeriego se atreva a tocar la esposa de otro, y mejor busca sus placeres en los burdeles locales. 

Fuentes: Mis memorias por papá Liskita No. 12 pág 15, mochileandoporelmundo.com
Imagen: pixabay_alexstrachan