Los illuminati

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Los illuminati llamaron la atención en el siglo XV como agrupación de diversas fraternidades y movimientos de carácter espiritual en el que llevaban este nombre. En España eran los Alumbrados, heterodoxos españoles del siglo XV, quienes fueron perseguidos implacablemente por la inquisición. También en Francia, eran varias las sectas de illuminés, una que floreció en Picardía de 1623 a 1635. Otra, de orígenes oscuros, surgida en el sur del país hacia 1722, incluyendo los illuminés d’Avignon, orden masonico-hermética, que fue fundada en 1770 por Antoine Joseph Pernety. Asimismo el término de illuminati fue aplicado a los Martinistas franceses, fundados por Martínez de Pasqually hacia 1755 y los Martinistas rusos. Ambos grupos fueron cabalistas y alegoristas, que exhibían ideas de Boheme y Swedenborg. En Alemania, la sociedad de los illuminati, fundada por Adam Weishaup (m.1830) en Baviera en 1776, fue la más importante de todas las que han recibido este nombre y comúnmente, al citarse la palabra illuminati, se designa específicamente a esta sociedad. Esta organización adoptó originalmente el título de Perfektibilisten (los más perfectos) y fue concebida siguiendo un plan masónico con el fin de proponer al progreso de la humanidad, para acrecentar la moralidad y la virtud por medio de la ayuda mutua, el consejo y la discusión filosófica. Sus miembros estaban divididos en tres clases principales (nocivos, masones, sacerdotes) y fueron extremadamente secretos en sus actos. Estableció relaciones con logias masónicas en Munich y Reising en 1780. La orden se extendió por otros países del continente europeo, aunque sus miembros nunca parecen haber excedido de unos 2.000. El esquema presentado por los illuminati atrajo la atención de Goethe, Herder y Pestalozzi, y también la de los duques reinantes en Gotha y Weimar. Discrepancias internas precedieron a su disolución, dispuesta por un edicto del gobierno Bávaro en 1785. El movimiento trató de resurgir en Berlín en 1896 y en Viena 1922.

Fuentes: Mis memorias por papá Liskita No. 9 pág 23, moncloa.com  
Imagen: pixabay_knollzw