¿Qué tú eres mi enemigo?

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Qué va. No eres más que un cobarde buscando destacarte por encima del complejo que entregan la envidia y el desespero, al no lograr lo que logran los demás.

Eres una fuerza destructora dentro de tus mismos linderos. Fuiste tú, quien sembró con tu odio esa red de mala suerte que ahora te cobija y no deja que la vida te entregue ningún premio.

No duermes pensando que mal puedes hacerle a aquél que trabaja y a los suyos alcanza.

No puedes ver la belleza en los colores por estar metido en la oscuridad de tus entrañas.

En el día no ves cómo resplandece el sol y cuando llueve lo bellas que se ponen las flores. En cambio, no duermes tratando de enhebrar todas tus fechorías que al final te sirven de trampa peligrosa para ti y tu familia.

Siempre ves en los demás lo que sucede en tu interior, ese deseo de fracaso; ese resentimiento por tu incapacidad, ese anhelo de subir muchas escalas a la vez, que te fatigan antes de llegar y doblegan tu interior.

Hoy te miro con tristeza y a la vez con gran placer. Porque fuiste tú, ese abono necesario en el vivir, porque fuiste como el Judas que hizo ver y conocer al Redentor. Porque hoy yo duermo bien, porque es clara hoy mi mente y el descanso me hizo libre y en la cárcel hoy yo vivo, pero tú en la calle encadenado morirás y la dicha de conciencia jamás alcanzarás.

Te quiere, 

Fuente: Cantos y poemas - Regina Liska Betancur. 
Imagen: Carlos Yepes.